Sí, ¡Por supuesto! Pero antes de que te quedes con tal afirmación, hoy te hablaré de los grandes obstáculos que se esconden tras dichas relaciones. ¿Preparado?

  • La idealización

No hace falta ser Romeo para saber que cuando dos personas luchan juntas en contra de las adversidades y a favor de un amor que parece que se les resiste, los lazos de unión se multiplican. Curioso, ¡El desamor también es un motor para el amor! Por eso, corremos el riesgo de estar idealizando la relación de pareja que mantenemos a largos kilómetros de distancia. Puede que esa lucha incondicional por conseguir aquello que tanto anhelamos, nos impida ver lo que realmente ahora nos une.

“Cuando estemos juntos, todo será maravilloso”

“Al vivir bajo el mismo techo, todos los problemas se esfumarán”

“Si estuviéramos cerca, no discutiríamos así”

Puede que sí. Pero también puede que no. El aferrarse con tanta intensidad a la esperanza de que todos los problemas se esfumarán cuando permanezcáis uno al lado del otro suena a falacia. Puede que sigan existiendo dichos problemas, que se atenúen o que aparezcan otros. Pero ahora la relación no es lo que podría ser en un tiempo vista, sino lo que es. ¿Qué tal si te centras en eso?

Si estás en una relación a distancia, seguro que sabrás que los malos entendidos, los mensajes por móvil ambiguos, colgar el teléfono de forma apresurada o un tono de voz inusual pueden convertirse en verdaderos depredadores de tu relación. Si esa misma noche hubieras quedado con él o ella, a menudo un tierno abrazo disiparía aquel pequeño conflicto. Pero hoy no vas a disponer de ese encuentro. Por este motivo, dejarlo pasar no es una buen idea. A menudo, hacer la vista gorda y evitar la confrontación, en lugar de proteger la relación puede implicar lo contrario.

¿Cómo suples el estar abrazado en el sofá con tu pareja en silencio si te encuentras a miles de kilómetros? Puede que llegues tarde de trabajar, que aún no te hayas hecho la cena, que hayas tenido malos entendidos con tu compañero de trabajo y que únicamente necesites contacto físico de la persona a la que quieres. Pero no está. Ni siquiera tienes ganas de hablar, estás agotado. Pero la otra persona no dispone de otro modo de interactuar contigo y, si no le explicas qué ocurre, puede que se genere una discusión importante. No disponer de ese contacto físico no implica que no debáis buscar la intimidad de otras maneras. Ya sabes, reinventarse o morir. La intimidad siempre la necesitaréis y, si no es en el face to face, buscar otros métodos que la suplan augurará éxito en vuestra historia.

  • La ausencia de proyecto

Si bien muchas relaciones son temporalmente a distancia por circunstancias, esta distancia debe de tener una fecha de caducidad o una tentativa si se desea un proyecto en común con esa persona. El tener una estimación del posible reencuentro ofrece una buena dosis de motivación para que esa relación se encauce a pesar de los contratiempos. No es lo mismo que la distancia sea temporal que sea algo que se dé hasta el fin de los días. Quizás ahora no sea el mejor momento de trazar un plan para vosotros pero, si deseas que esto evolucione, es tu asignatura pendiente.

Y tú, ¿Conoces más tips para proteger la relación de la tan temida distancia?

¡Espero tus comentarios!

 

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