Psicopíldora #3# “Quiero que sea más seguro de sí mismo”

Psicopíldora #3#  “Quiero que sea más seguro de sí mismo”
09 Jul 2018

Mi hijo es el mediano de tres hermanos, es más tímido y sensible que sus hermanos y últimamente estoy viendo que tiene problemas en el colegio, sobretodo cuando le sacan a la pizarra, tiene algún control o tiene que dar la talla en algo que se le pide. Tiene 8 años y antes no se había mostrado tan tenso. Me gustaría que confiara más en él. Siempre le repito que es muy listo y que, si se esfuerza, puede conseguir todo lo que quiera. Pero veo que sigue teniendo la autoestima baja. Sin embargo sus hermanos le echan más morro y no sufren por si las cosas las hacen bien o mal. ¿Podéis darme alguna pauta? Gracias.

 

Probablemente el niño se muestre más tenso ahora ya que, conforme va creciendo, las exigencias a las que se enfrenta son mayores y puede que se sienta ansioso por si lo que se le pide lo hace bien o mal. Vamos por pasos:

-Dale permiso para expresarse.

Primero de todo os aconsejo que habléis con él sobre lo que le causa tensión.

Conviene que el niño no sienta vergüenza o culpa por sentir emociones o debilidades que sus hermanos no parecen presentar. Por este motivo, evitad en la medida de lo posible comentarios del tipo “Es una tontería, no tienes que tener nervios por eso” o “Tienes que tener más seguridad, quien tiene vergüenza ni come ni almuerza”. Este tipo de frases penalizan la inseguridad, el miedo o la tensión por equivocarse y, en lugar de hacer que desaparezcan, lo único que provocan es que el niño se guarde aquello que siente y se sienta peor por ello.

Por este motivo, debéis dar permiso al niño para que se exprese y se sienta comprendido al poder compartir con vosotros que le pasa. Podéis decirle que a vosotros también os ha pasado en el trabajo, por ejemplo, para que sienta que lo que le ocurre forma parte de la vida.

-El niño no es valioso por lo que logra, sino por lo que es.

En ocasiones, la autoestima se confunde con la meritocracia. Es decir, valer en función de los méritos que se coleccionan. Por este motivo, los padres tendemos a reforzar mucho los logros del niño. Pero no nos damos cuenta que regocijarnos tanto en lo que le ha salido bien es la otra cara de la moneda de sentirse mal cuando no logra algo.

La verdadera autoestima nace del sentir que vales porqué existes y simplemente por eso ya eres digno de amor. No debería cambiar tanto nuestro trato con el niño cuando un día saca un 10 en Matemáticas o cuando otro suspende. Si veis que además el niño es sufridor, con más motivo conviene evitar el exceso de felicitaciones. Al fin y al cabo le estaremos enseñando que cuando obtenga buenos resultados es cuando nos sentiremos orgullosos de él y su valía personal se pondrá en peligro cuando no sea así.

 

-Explotad aquello que le entusiasma.

En el mundo en que vivimos, lo que suma es que seas bueno jugando a fútbol, que saques buenas notas, que tengas un móvil última generación o que seas guapo. Pero puede ser que el niño no se sienta especial por ninguna de esas cosas. Sin embargo, quizás existen otras que le nacen espontáneamente y con las que se siente empoderado y a gusto. ¿Por qué no amplias el repertorio de experiencias positivas en el niño amortizando aquellas áreas en las que se siente cómodo? Tal vez no sea el fútbol, pero puede que sea canto. Aunque sus amigos no suelan hacer esta actividad extraescolar, él podría hacerla igualmente. Recuerda, el niño configura su autoestima en base a sus experiencias. Más que repetirle cuánto vale, debemos propiciar que se sienta de esta manera.

Espero que te sirvan estas ideas.

¡Un abrazo!

Psicóloga experta en vínculos y relaciones

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