¿Por qué siempre doy con el mismo perfil? Estilos afectivos y enganches emocionales

¿Por qué siempre doy con el mismo perfil? Estilos afectivos y enganches emocionales
06 Oct 2016

¿Maldices tu mala suerte en tus relaciones sentimentales?

¿Te acabas culpando por ello preguntándote si el problema lo tienes tú?

¿Casualidad? Probablemente, esa azarosa repetición de perfiles, tenga más que ver contigo de lo que parece.

“¿Soy yo o es el destino?”

“No sé como lo hago pero siempre acabo con…”

“Por más que lo intente me atraen las personas…”

Maldices tu mala suerte en tus relaciones sentimentales e incluso te acabas culpando por ello preguntándote si el problema lo tienes tú. Por más que desees que funcione, terminas por hacer elecciones inapropiadas que te obligan a revivir aquel bucle de sensaciones indeseables de nuevo.

¿Casualidad? Probablemente, esa azarosa repetición de perfiles, tenga más que ver contigo y tu historia personal de lo que parece.

Si has sido capaz de detectar este patrón repetitivo, has logrado el primer gran eslabón en cualquier proceso de cambio y mejora personal: ¡el darte cuenta!

 “Sí, pero… ¿por qué me pasa esto?”

Si quieres obtener respuestas que tengan que ver con algo más que con el destino, echa un vistazo a estos cinco fundamentales:

1.    Porqué nos enamoramos desde la carencia

Pregúntate: ¿Qué sientes que te falta?

El enamoramiento nace de nuestras carencias personales. Como no dispones de lo que él o ella posee y lo deseas, te aferras a esa persona para mitigar esa falta.

De forma ilusoria, pensamos que aquello que anhelamos y de lo que el otro goza, nos va a pertenecer por el simple hecho de vincularnos a esa persona.

Pero si eres reincidente en tu patrón, puede que la respuesta resida en trabajar esas carencias más que en tratar de encontrarlas en el otro.

2.    Porqué repetimos el modelo afectivo que hemos recibido

Pregúntate: ¿De qué forma has recibido amor?

La pareja es la mejor escuela de crecimiento personal, nos despierta nuestro lado más vulnerable que configuramos en nuestra historia familiar. A pesar de que el amor es una necesidad intrínseca en el ser humano, la manera de expresarlo y recibirlo las aprendemos en el seno familiar.

¿Por qué existen personas que perciben los celos como una muestra de amor y otras como una señal de inseguridad por parte del otro? ¿Por qué algunos necesitan generar disputas para encender la llama del amor y otros las perciben como una amenaza para la relación? ¿Por qué hay quien necesita compartirlo todo con su pareja mientras que otros consideran que poseer un espacio propio es un indicador de una relación sana?

Porqué han configurado su concepto de amor y relación de esa manera y sus actitudes y expectativas irán dirigidos hacia esa dirección.

Aunque disfuncionales, esas pautas que hemos incorporado gracias a nuestro legado familiar nos pertenecen y las arrastramos condicionando nuestras relaciones aún de manera inconsciente.

3.    Porqué intentamos reparar nuestras heridas del pasado con la historia actual.

Pregúntate: ¿De qué careciste en el pasado?

Solemos repetir las carencias emocionales de la infancia en nuestras relaciones de pareja. Aquello que nos hirió y  faltó en el pasado, lo volcamos en nuestros vínculos más tiernos del presente: la pareja.

Como no recibiste el suficiente afecto en aquel entonces, ahora se lo exiges a esa persona.

Como no pudiste cambiar aquella situación dañina en el pasado, ahora te empeñas en que el otro cambie demostrándote así su amor por ti.

Dicen que lo que se resiste, persiste. Es por eso que aquellas carencias del pasado las intentarás aliviar erróneamente a costa del otro, hasta que las soluciones tú mismo.

4.    Porqué los polos complementarios se atraen

Pregúntate: ¿Cuál de tus piezas encaja con las de ese perfil?

La tan oída frase de “Los polos opuestos se atraen”, aunque cierta, tiene un matiz importante y es que más que opuestos, ¡esos polos son complementarios! Esto implica que no podrían existir uno sin el otro y que necesitan esa fusión para adquirir identidad. Por este motivo, no es casual que alguien con un perfil de cuidador acabe con alguien que necesita ser cuidado, ni que el verdugo ande buscando a una víctima.

La tan vista imagen de las medias naranjas que se fusionan para conformar una naranja entera explica muy bien este concepto: “Necesito de ti para completarme, sino estoy a medio hacer”.

Si te paras a pensar, lo contrario de un perfil seguro es uno inseguro, sin embargo, el realmente seguro no suele vincularse con alguien que no tenga su misma condición. Aunque contrarios, no son complementarios.

5.    Porqué ese perfil, en algo, nos beneficia

Pregúntate: ¿Qué es lo que realmente quieres?

Si lo intentas responder desde el plano racional, no encontrarás tu respuesta porque carece de lógica.

Qué contradictorio, ¿verdad? Sabes que ese perfil te daña y te impide construir una relación sana, pero por más que te lo repitas desde tu terreno racional, vuelves a sentir predilección por aquel temido molde.

¿Te has parado a pensar el para qué necesitas a ese tipo de personas? No te precipites en tu respuesta. Probablemente, existan motivos, aunque disfuncionales, que te inciten a agarrarte a ese tipo de persona.

Puede que necesites estar con alguien que, aunque en un escalafón inferior, te asegure que permanecerá a tu lado. O quizás la aparente claridad con la que afirmas que deseas una relación estable y comprometida no sea del todo cierta si tiendes a personas que ya mantienen un compromiso.

Culpar a la mala suerte suele ser más fácil que conocer nuestros verdaderos motivos de elección.

Psicóloga experta en vínculos y relaciones
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