Depositaste grandes expectativas en aquel idilio que, aparentemente, prometía. Saboreaste tu yo ideal y tu modelo de relación perfecta pero sientes que te fueron arrebatados.

Tu mente se prepara construyendo mil artimañas para aliviar tu dolor, pero esos bucles obsesivos trazan el mismo recorrido que un hámster en su rueda giratoria, llegando siempre al mismo lugar.

Aquí tienes los más comunes:

1.    “¡La culpa es de…se lo ha cargado todo!”

Cuando algo nos resulta profundamente doloroso, enfurecemos. “¿Por qué me ha tenido que pasar algo tan injusto?”, nos preguntamos. Toda esa rabia y frustración que nos acecha, necesitamos depositarla sobre algo o alguien: “¡Maldito trabajo, nos ha robado nuestro tiempo!”, “¿Por qué ha tenido que meterse su ex pareja por medio?”, “Su madre ha fastidiado todo y nos ha distanciado”…

Pero, ¿con quién te puedes enfadar cuando no puedes disfrutar de un día de playa el domingo porque el cielo está nublado?

En las relaciones ocurre lo mismo. Lo que se construye, lo moldeáis los dos y aunque te parezca insostenible, sólo el hecho de haberle elegido, ya te implica en la construcción de esa relación que sientes que “te han arrebatado”. Quizás sea más adaptativo enfadarte contigo mismo, en ese caso, estarías demostrando la responsabilidad que asumes en vuestra historia.

Haz memoria, ¿seguro que en los inicios no había indicios?

Sabrás que lo has superado cuando aceptes lo que ha ocurrido y puedas pronunciar un “Te agradezco los buenos momentos que me has hecho vivir y te quito toda la carga de culpa ya que también me pertenece”. Esta es la única manera en que le dejarás libre y, lo más importante, te quedarás libre de ese lastre de historia inconclusa que llevas a cuestas y que interfiere en tus nuevas aventuras.

2.    “Si cambiara… podría ser posible”

Al igual que tú no puedes aceptar lo que te ofrece, esa persona tampoco puede hacerlo de otro modo. Cambiemos el orden: ¿Por qué no te adaptas a sus circunstancias hasta que sepa hacerlo diferente aun con el riesgo de que ese momento nunca llegue? ¿No puedes? Probablemente lo mismo le ocurra al otro.

Cualquier decisión implica una renuncia. Si vas a un bar y pides una cerveza, habrás renunciado al café.

No quieres renunciar a tus valores y felicidad, pero tampoco a tu pareja. La única manera para que eso te cuadre es que el otro cambie. Hazlo distinto, renuncia a esa persona o bien a ti mismo. Aunque doloroso, será la única decisión responsable y coherente que podrás tomar.

Exigir que el otro cambie es cargarle con tu incapacidad de cambiar o escoger tú mismo. Injusto, ¿verdad?

3.    “¿Por qué…?, ¿por qué…?,  ¿por qué…?”

Los más racionales fantasean con tener un argumento sólido y convincente de lo que ha ocurrido para poder sentirse mejor y cerrar así la historia. Pero esa fantasía no es más que un intento fracasado de controlar aquello que, irremediablemente se nos descontrola. En las relaciones humanas existen tantos porqués como personas implicadas y tantos otros como momentos en que se encuentren esas personas involucradas.

Los únicos porqués con los que puedes contar son los tuyos. En vez de encallarte con “¿Por qué ha cambiado?”, “¿Por qué hace eso si me quiere?”,  “¿Por qué no puede comprometerse?”, plantéate algo así como “¿Cómo me siento yo ante eso?” o “¿Qué tipo de relación quiero?”.

¿No te has comprendido a ti mismo y pretendes que el otro te explique con claridad sus motivos? Hazlo al revés. Si ni siquiera puedes controlar tus sentimientos, lograr hacerlo con los del otro es más que pretencioso.

4.    “¡Le salvaré! Es por su bien…”

“Necesita ayuda…”, “Él no se da cuenta pero necesita…”, “Lo hago por su bien…”

Sé franco, ¿realmente lo haces por él/ella o por ti? Probablemente, ese cambio que le exiges con el fin de mantener viva la relación sin que sea insostenible, tiene un beneficio directo hacia ti. Pero cuando esa persona no siente querer dar esos pasos, obligarle a que sea distinto, más que quererle es quererle poseer.

En ningún caso podemos responsabilizarnos de sus asuntos. La única responsabilidad que tienes en esta historia es contigo mismo. ¿Acaso alguna vez has hecho caso a un consejo si no lo has sentido?

Para profundizar más sobre el tema…

GHOSTING, ICING Y SIMMERING: métodos “modernos” de dejar una relación

 

 

Comparte este artículo
Sandra-espaitau-ebook-psicologa

Descárgate mi ebook con los primeros pasos para desprenderte de las relaciones tóxicas y llevar las riendas de tu vida

Suscríbete a nuestra comunidad y te lo enviaremos

Te hemos enviado un REGALO, Revisa tu bandeja de entrada y de spam.