Los 5 grandes mitos sobre la infidelidad

Los 5 grandes mitos sobre la infidelidad
06 Jul 2018

¿Realmente no pudo evitarlo?

Después de esto, ¿La relación acabará?

Si ha habido caricias pero no sexo, ¿Es una infidelidad?

Si lo ha hecho una vez, ¿Puede hacerlo más?

Si te invaden estas preguntas, desmiente ciertos mitos que todavía sostenemos en el imaginario colectivo.

¿Preparado para conocer la verdad?

 

  1. Es inevitable

En ocasiones, muchos se cobijan bajo comentarios del tipo “Fue superior a mi”, “Era imposible evitarlo”, “Tuve un flechazo” o ideas del estilo. La infidelidad siempre se puede evitar y no existen evidencias claras de que un individuo no pueda controlarse ante situaciones así.

La infidelidad es una elección consciente de la persona que la comete. Evidentemente, pueden haber factores de peso que la desencadenen, pero en ningún caso acostarse con otra persona justifica la infidelidad.

De la misma manera que alguien comete una infidelidad para afrontar el aparente problema de pareja que dice tener, otra opción muy válida sería comunicarle a tu pareja cómo te sientes y tu necesidad creciente de vincularte con otras personas. ¿Doloroso? Sí. Pero de esta manera, lejos de resolver el problema tú solo, das la oportunidad a la relación y al otro de trabajar para una solución conjunta.

Recuerda, los problemas de pareja se resuelven en pareja.

  1. La relación debe acabar

Si fuera así, los terapeutas de pareja no tendrían trabajo. Existen muchas relaciones que terminan fruto de una infidelidad, bien porqué la relación antes de cometerse el engaño estaba rota o bien porqué los valores de base de alguno de los miembros de la pareja impiden que se perdone el acto cometido. Aún así, existen muchas parejas que, después de una infidelidad, logran perdonarse, entender qué estaba ocurriendo en su relación y buscar soluciones al respecto para reparar lo que les unía.

Es más, en ocasiones, después de sucumbir a la infidelidad, la persona que la comete, deja de idealizar al objeto pecaminoso y acaba sintiendo que la persona con la que quiere estar es con la que estaba.

 

  1. Es mejor decirlo

En muchas ocasiones, la persona que comete la infidelidad queda eclipsada por una enorme culpa y, la manera de subsanarla, es confesándole al otro lo que ha ocurrido. Numerosas veces, el decir la verdad esconde librarse de los remordimientos más que permitir al otro que escoja qué hacer desde la transparencia y la verdad. ¿Es ese tu caso? ¿O realmente crees que para reparar los problemas de pareja, el otro debe saberlo?

 

  1. Si no hay sexo, no hay infidelidad

Muchas veces iniciamos una especie de romance con otra persona sin llegar a besarnos o a acostarnos con esa persona. En el imaginario colectivo, se sustenta la idea de que si no hay sexo no hay infidelidad, una idea bastante alejada de la realidad. El concepto “microinfidelidad” se creó precisamente para hacer referencia a la serie de intercambios con un tercero que no implican contacto carnal, aunque exista un claro flirteo, un deseo mutuo de que ocurra algo más y fantasías evidentes con el nombre de esa persona. La infidelidad, según la RAE es “La falta de fidelidad (firmeza y constancia en los afectos, ideas y obligaciones)”. En ese caso, las microinfidelidades también podrían ser infidelidades si ambos miembros de la pareja lo contemplan como parte de esta definición, a pesar de que muchos deseen librarse de la culpa afirmando que no ha habido sexo.

  1. El infiel, lo es siempre

Al igual que muchas personas son reincidentes en el engaño, existen muchas otras cuya escala de valores iba en contra de ello, pero la vida les ha sorprendido y se han visto envueltos en un escarceo amoroso extramatrimonial.

Evidentemente, los antecedentes de alguien son una buena hoja de ruta para prever cuáles serán sus futuros movimientos. Pero una persona que es infiel en una relación no está destinada irremediablemente a serlo en la siguiente. El grado de compromiso con la pareja actual, el nivel de satisfacción con él o ella, las diferencias en la lívido entre los miembros o posibles conflictos no resueltos que desencadenan en inseguridades pueden motivar a hacerlo.

¿Se te ocurren más preguntas acerca de la infidelidad?

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Las microinfidelidades: entre la inocencia y la deslealtad

Psicóloga experta en vínculos y relaciones

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