Bienvenidas a la era del 2.0, en que el contacto virtual tiene lugar más de una decena de ocasiones más que el contacto corporal y los emoticonos substituyen a los más imperceptibles suspiros y rubores.

Si los ámbitos en los que con mayor probabilidad puedes encontrar a una potencial pareja son el terreno laboral y tu círculo social más inmediato, no es de extrañar que si llevas más de diez años en la misma empresa y tus amistades son más que históricas se te ocurra poner remedio a través de Tinder.

La mala noticia es que estás estancada en cuanto a flujo de gente nueva y, a menudo, salir por ahí se te hace cuesta arriba. ¡La buena es que este tipo de apps han dejado de ser aptas únicamente para aquellos a quien nadie quiere!

¿Eres de las que todavía se preguntan si Tinder es un buen método para ligar?  Aquí tienes 4 claves para usar bien esta herramienta y que las probabilidades de que encuentres lo que buscas se disparen.

1. Haz crecer tus ganas

Si tus frases suelen ser “Qué pereza…” o “No me apetece contestar…”, tienes buenas razones por las que descartar este método. La clave para el flirteo es la ilusión y tras esa ilusión, deberían haber unas grandes ganas. Interactuar con alguien desde la desgana o desde el “A ver si hay alguien que se salve”, desde luego no es el mejor escenario. Parece que estés más pendiente de corroborar que Tinder no es un buen método que abierta a lo que pueda ocurrir.

Nadie te tiene que convencer, si no lo sientes, elimina tu perfil. Sólo te servirá para seguir frustrándote por la falta de oportunidades de interés que te rodean. Si no crees que sea posible, no vale la pena.

2. Atrévete a ser curiosa

A menudo, por el hecho de tratarse de alguien desconocido, nos cohibimos a la hora de recabar información: “No sé si ser tan directa…”, “Quizás si le pregunto esto pensará que…”. Si quieres que te diga la verdad, para saber de que pie cojea alguien no hay mejor método que preguntar de forma directa todo aquello que te inquieta. Cuanto antes lo hagas, antes resolverás tu incógnita: “¿A qué te dedicas?”, “¿Con quién vives?”, “¿Dónde?”, “¿Cuánto hace que estás en esta app?”, “¿Qué fue de tu última relación?”. Y, lo más importante, “¿Qué es lo que buscas por aquí?”.

“Y si le pido su Instagram o Facebook, ¿No me tachará de superficial?”. Pues yo no conozco mejor forma de conocer el estilo de vida de esa persona, sus aficiones, el tipo de gente con la que se mueve, que le interesa y qué tipo de comentarios hace. ¡No subestimes un perfil en redes sociales! Te aseguro que, desde el punto de vista psicológico, es mucho más que simple apariencia e imagen.

“Y si le envío un tono de voz, ¿No pensará que es demasiado?”. Su voz y la predisposición o no a responderte de la misma manera, acabarán de darte un buen feed-back de cómo es tu ciberamigo.

3. Activa el modo “búsqueda”

Por más que te hayan dicho que el amor no se busca sino que se encuentra, la realidad es que la actitud de búsqueda activa predispone con más facilidad a que te dirijas hacia aquello que deseas. Imagínate que busco a una pareja sólida, que desee compromiso y compartir un proyecto de vida conmigo. ¿Crees que invertiré mi energía en alguien que ya está emparejado o que rehuye el compromiso? Al igual que si busco un amigo con derecho a roce, ¿Crees que es una buena idea dar like al típico perfil que anuncia “Abstenerse personas que no saben lo que quieren o que quieren picotear. Soy de relaciones sólidas”. La respuesta es un “¡NO!” rotundo. La búsqueda también implica descartar de forma rápida aquello que no buscas. Puede que lo encuentres o no, pero te aseguro que tendrás muchas más opciones de hallarlo que si no te enfocas hacia esa dirección.

La pregunta es: ¿Ya sabes lo que quieres y hacia dónde te diriges?

4. Traspasa la pantalla

Físicamente te atrae, vuestras conversaciones fluyen y parece que vuestro objetivo en cuanto al amor es similar. Además, te encaja su estilo de vida y por lo que has visto, las personas con las que se relaciona son “normales”. Tienes dos opciones:

a) Eternificar vuestras tertulias vía chat e idealizar a ese sujeto del que no conoces ni su tono de voz.

b) Pasar al siguiente paso y atreverte a seleccionar o descartar al candidato. Suena feo pero te aseguro que hasta que no sientas un feeling corporal, no vas a poder saber si realmente te gusta. No temas a la decepción. Sería un fastidio, no te lo niego. Pero lo puede ser mucho más si alargas el flirteo cibernético y te creas una imagen de esa persona que no es.

Recuerda, Tinder no es un buen camino para alimentar tu ego, pero sí para conocer a potenciales parejas.

¿Ya usas alguno de estos tips? ¿Cuál te ha funcionado?  Déjame tu comentario, seguro que es de ayuda para el resto, ¿Te animas? 😉

Si quieres profundizar más sobre el tema:

10 detalles que indican si te interesa como pareja

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