Maneras efectivas de emplear el castigo y el premio

Maneras efectivas de emplear el castigo y el premio
11 Nov 2015

Si le castigamos utilizando la humillación, aprenderá a resolver sus conflictos humillando.

Si le castigamos con gritos, aprenderá a defenderse chillando.

Si le acostumbramos a premiar con objetos materiales, aprenderá a moverse por una motivación externa, no por el deseo de logro y autosuperación personal.

La forma en que le castigamos y premiamos, tiene que tener congruencia con la manera en que deseamos educarlo.

  • Y si no uso el castigo, ¿Qué hago?

Utiliza el refuerzo positivo

Premiarlo cuando se acerca a la conducta deseada tiene mucho más impacto que centrarnos en penalizar aquello que no ha hecho bien. Todas las personas necesitamos reconocimiento. Hazle sentir valioso y capaz en lugar de recordarle continuamente lo mal que hace las cosas.

Permite que experimente las consecuencias naturales

No hay mejor impacto que experimente las consecuencias naturales que derivan de sus actos. Aunque le adviertas, la propia y personal experiencia le convencerá para actuar de una forma diferente. Piénsalo, ¿Alguna vez has hecho caso de algún consejo sin antes haberte estrellado?

No le riñas, explícaselo

Los refuerzos no son sólo premios y elogios. Si cuando es irrespetuoso entramos en su juego y cedemos, perdemos los nervios o le respondemos generando una lucha de poder, le estamos ofreciendo aquello que desea. Utiliza el diálogo y explícale tus motivos sólo cuando los dos estéis calmados, ¡Nunca antes! No trates de convencerle, quizás ahora no lo entienda. Únicamente infórmale de tus motivos.

  • ¿Qué tipo de premios debo utilizar?

Cuando hablamos de premio, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de un regalo. Aún así, es más aconsejable utilizar premios intangibles que refuercen el vínculo entre padre e hijo y fomenten su autoestima y autonomía: ofrécele el privilegio de escoger qué película ver, elógiale o pasa tiempo con él o ella, comparte una actividad que sea de su interés…

  • ¿Qué más debo tener en cuenta?

Los imprescindibles:

  1. Es fundamental que las consecuencias que aplicamos tras su mala conducta se respeten. Si no las cumplimos le estaremos enseñando que, a pesar de las amenazas, su mala conducta no tendrá consecuencias.
  2. No debemos ceder si usa un camino inapropiado para conseguir aquello que quiere (gritos, amenazas, lloros, insultos…). Si nos provoca porqué se quiere salir con la suya y después acabamos cediendo, le estaremos enseñando que para conseguir lo que quiere no es suficiente con protestar un poco, sino que lo debe de hacer con insistencia. Así, el próximo día hará lo mismo esperando el mismo resultado.
  3. Un castigo nunca debe implicar retirarle el afecto o poner en duda que le queremos. El “No te quiero” o el “Eres malo” no son sinónimos de “No está bien lo que has hecho”.
  4. Para que pueda entender el porqué de nuestro discurso, las consecuencias lógicas son la mejor herramienta para ello:

Si no lavo la camiseta, no estará limpia el día que la necesito.

Si no me despierto a la hora, llegaré tarde al colegio.

Si pierdo mis cosas, no podré disfrutar más de ellas.

El castigo por imposición provoca que obedezca por miedo a reprimendas, no por convicción.

Psicóloga experta en vínculos y relaciones

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