Cómo evitar inculcarle tus miedos

Cómo evitar inculcarle tus miedos
11 Sep 2018

¿Te cuento una historia?

Cuando Ana era pequeña, su madre le solía decir que no se acercara a los perros ya que le podían morder y hacerle mucho daño, tal y como le ocurrió a ella cuando tenía su misma edad. La insistencia de su madre provocó en Ana una auténtica aversión hacia estos animales, incluso a aquellos que parecían de lo más indefenso. Actualmente, Ana advierte a su hija Clara de 7 años de lo mismo. Poco a poco, la niña ha ido adquiriendo un miedo desproporcionado a los perros, lo que le produce sobresaltos en situaciones cotidianas cuando pasea algún animal cerca de ella.

 

¿Lo ves?

Esta es la típica historia en que el miedo se hereda y va pasando de generación en generación. ¿Genética? ¡No! Más bien, aprendizaje. La manera de ver el mundo de tu referente será tu hoja de ruta para contemplar la vida: peligrosa, segura, fácil, difícil, trepidante, absorbente, sorprendente, injusta…

En mis sesiones de psicoterapia con padres, hablamos a menudo de los miedos. Pero no los de los niños, sino los de los padres que se convierten en los de los niños.

De acuerdo, ciertas dosis de miedo son necesarias y ayudarán a tu hijo a protegerse de las situaciones de peligro. Pero si no quieres que tus miedos le bloqueen, echa un vistazo a estas ideas 😉

Tus miedos no siempre son adaptativos

Tener miedo cuando un desconocido le tiende la mano es adaptativo, es una emoción básica que tiene como misión protegerle de una posible situación de peligro. Temer a ir de colonias durante 48 horas con sus compañeros de clase, no lo es.

A menudo el niño visualiza como peligroso aquello que tú contemplas como tal. A pesar de eso, que temas esa situación no implica que se trate de un escenario de riesgo. Por esta razón, impedir que vaya a esas convivencias, que se quede a dormir en casa de un amigo o que vuelva del colegio solo, está más enfocado a paliar tu miedo que a protegerle a él. La vida es segura y a la vez incierta. ¿En contrapartida? Estarás limitando a tu hijo a que experimente, crezca e integre que todas esas situaciones carecen de peligro, lo que le dará seguridad para moverse por el mundo.

Tu visión del mundo le enseñará cómo es el mundo

Como referente, eres el espejo en el que tu hijo se refleja cada mañana. Por eso, ante X situación, percibir a un progenitor tenso, temeroso y descontrolado, generará automáticamente en los menores emociones parecidas.

Párate a pensar. Puede que las circunstancias que tú viviste no correspondan con la situación actual:

Si tu padre te repitió hasta la saciedad la importancia de no gastar y de guardar el dinero debido a la intempestiva situación económica del momento, no implica que ahora debas mantener la misma filosofía de vida si dispones de un trabajo estable, bien remunerado y la situación económica del país sea otra. De la misma manera, si tu desconfianza excesiva con ciertas amistades te ha hecho salir malparado, no implica que a tu hijo le ocurra lo mismo.

Hacerle creer que la vida es peligrosa, más que protegerle, le va a convertir en más vulnerable, desconfiado, inseguro y temeroso. Al fin y al cabo, la vida es lo que tú creas que es.

Tu vida y la suya son distintas

A pesar de querer con locura a tus hijos, el derecho a que experimenten y vivan su vida debe de ser respetado. A menudo, deseamos protegerles de aquello que a nosotros nos ha dañado. Aún así, ¿Alguna vez has hecho caso a algún consejo hasta que no lo has experimentado en tus propias carnes? Probablemente, la respuesta sea negativa.

La mayoría de nosotros hemos controlado lo que hemos bebido una noche porqué un día nos excedimos hasta encontrarnos mal y hemos dejado a X pareja tras muchos tropiezos que nos han dejado hechos polvo.

Puede que para paliar ese miedo que se apodera de ti al intuir que tu hijo pueda salir malparado, te haga ejercer un control excesivo sobre su vida. Lamentablemente y pasados los primeros años de vida en que el niño es 100% dependiente, la confianza es el único ingrediente que permitirá que la educación que le ofrezcas sea sana y le ayude a desarrollar todo su potencial. Aceptarlo es premiarle con la libertad de no cargar con tu historial de experiencias y temores. ¿Preparado?

Si quieres profundizar más sobre el tema, aquí te dejo un breve artículo sobre cómo tratar los miedos de tus hijos del blog ideasqueayudan.com

¡Espero que te ayude!

Evita transmitir tus miedos a tus hijos

Psicóloga experta en vínculos y relaciones

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