4 CLAVES PARA HACER DE TU HIJO UNA PERSONA RESPONSABLE

4 CLAVES PARA HACER DE TU HIJO UNA PERSONA RESPONSABLE
11 Nov 2015

“Es un descuidado”, “Siempre tengo que estar detrás suyo”, “Si no lo hago yo, él/ella tampoco”…

Seguramente estas frases nos resultan familiares.

Educar no es tarea fácil y acompañar a nuestros hijos a la madurez resulta un camino largo y sacrificado.

Tenemos que permitir el tiempo y el espacio para que ellos mismos adquieran autonomía y responsabilidad, pero a la vez acompañándolos en este maravilloso trayecto.

Podríamos resumir este proceso en 4 máximas:

  1. DELEGA

Qué sentimos cuando nuestro jefe nos impone una manera de hacer en el trabajo? Y cuando nos delega una tarea y nos permite escoger el procedimiento que nosotros consideramos? Probablemente, en la segunda situación nos implicamos más y nos sintamos más reconocidos y valorados.

Lo mismo sucede con el niño y el adolescente, el hecho de ofrecerles responsabilidades que puedan asumir los hará responsables, a la vez que les permitirá crecer y aprender de la experiencia.

Si en vez de hacerlo nosotros le dejamos escoger entre varias alternativas, aprenderá a resolver situaciones de forma autónoma, valorando los pros y los contras de cada una de ellas.

Sólo la propia y personal experiencia hace al hombre sabio.

  1. PERMÍTELE QUE EXPERIMENTE LAS CONSECUENCIAS NATURALES

No hay mejor castigo o refuerzo que las consecuencias que siguen a nuestras acciones.

Pongamos un ejemplo: ¿Qué sucederá si no preparamos la mochila de nuestro hijo?, ¿y si no llevamos al cubo de la ropa sucia las camisas para lavar que ha dejado en el suelo de la habitación? Probablemente en la escuela le llamen la atención, lo que le avergonzará y no pueda seguir la clase como el resto o bien no pueda lucir su camisa preferida el viernes en aquel acontecimiento tan esperado.

El niño tiene que sentir que es responsable de sus acciones. Tan importante es reforzarlo cuando actúa de la forma esperada cómo que experimente las consecuencias desagradables de aquello que no ha hecho bien.

  1. EXPLÍCALE TUS MOTIVOS

Cuando lo guiamos en la dirección adecuada, es fundamental que le expliquemos el porqué de nuestros consejos o directrices. La imposición sin argumentos provoca que obedezca “porque sí”, sin comprender el motivo. De este modo, si el adulto no está presente, muy probablemente no actuará de la forma deseada.

Aquello que se recuerda es aquello a lo que le encontramos un sentido y le damos un valor.

Se trata de que poco a poco actúe por convencimiento, no por castigo o imposición.

  1. CONFÍA EN ÉL

No hay mejor manera de responsabilizar a alguien que confiar en él. Y sino, pensemos cuando pedimos al de la toalla de al lado en la playa que vigile nuestras pertenencias…

A través de los hechos, enseguida sentimos cuando alguien confía en nosotros: nos permite maniobrar, nos pide opinión, escucha aquello que decimos, nos manda recados, valora nuestro punto de vista a pesar de ser diferente del suyo, nos deja escoger…

Si quieres que crezca, hazlo sentir capaz.

Si quieres que toque de pies en el suelo, ponle una responsabilidad sobre sus hombros.

Psicóloga experta en vínculos y relaciones

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